Quienes visitan Cancún suelen pensar en playas infinitas, hoteles todo incluido y vida nocturna. Sin embargo, hay mucho más por descubrir si uno se anima a salir unos kilómetros de la zona hotelera. Hacia el sur, siguiendo la carretera que atraviesa el corazón de la Riviera Maya, aparece Bacalar, un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo y que guarda uno de los paisajes más impresionantes del Caribe mexicano: la famosa Laguna de los Siete Colores.
Un pueblo tranquilo frente a una laguna que parece irreal
Bacalar es un lugar que sorprende por su sencillez. No hay grandes cadenas hoteleras ni avenidas repletas de turistas; lo que domina es la calma. Frente a la laguna se levantan pequeñas posadas, muelles de madera, restaurantes con comida regional y embarcaciones que se mueven despacio sobre un agua que cambia de tono según la hora del día.
La laguna es el principal atractivo. Tiene más de 40 kilómetros de largo y es famosa por sus distintos matices de azul y verde, producto de su profundidad variable y los rayos del sol que se reflejan en el fondo arenoso. Por eso la llaman “de los Siete Colores”, aunque quienes la han visto en persona aseguran que son muchos más.
Muy cerca del centro está el Fuerte de San Felipe, una construcción de piedra del siglo XVIII que servía para proteger el pueblo de los ataques piratas. Hoy funciona como museo y ofrece una vista panorámica de la laguna. También se pueden visitar el Cenote Azul, de aguas profundas y frescas, y el Canal de los Piratas, donde el color del agua se vuelve casi transparente.
Cómo llegar desde Cancún
Bacalar se encuentra a unos 340 kilómetros al sur de Cancún, en el municipio de Othón P. Blanco, casi en el límite con Belice. La forma más práctica de llegar es por la carretera federal 307, que conecta toda la costa de Quintana Roo y atraviesa destinos como Playa del Carmen, Tulum y Felipe Carrillo Puerto.
Viajar en auto es una de las mejores maneras de disfrutar el trayecto, ya que permite moverse con total libertad, detenerse en los lugares que más llamen la atención y adaptar los tiempos según el plan de cada viajero. El recorrido desde Cancún hasta Bacalar toma entre 4 y 5 horas, con una ruta segura y bien señalizada que atraviesa paisajes cambiantes —de las zonas urbanas de la Riviera Maya a extensos tramos de selva y pequeños pueblos donde vale la pena hacer una pausa.
Para quienes eligen esta forma de viajar, Hertz México, empresa líder en renta de autos a nivel nacional, ofrece una amplia flota de vehículos cómodos y seguros ideales para recorrer el estado a su propio ritmo.
La ruta ideal para disfrutar el camino

Aunque algunos prefieren tomar un transporte directo, hacerlo en vehículo propio o alquilado tiene ventajas claras. Uno de los atractivos de esta ruta es precisamente la posibilidad de improvisar. A pocos kilómetros de Playa del Carmen está el cenote Cristalino, un excelente punto para nadar antes de seguir hacia Tulum.
Una vez en Tulum, vale la pena hacer una pausa para estirar las piernas, cargar combustible o almorzar con vista al mar. Más adelante, Felipe Carrillo Puerto ofrece gasolineras, tiendas y servicios antes de retomar el último tramo: unas dos horas hasta Bacalar, bordeando comunidades mayas y caminos rectos que se pierden entre la vegetación.
La carretera 307 es la espina dorsal de la región: asfaltada, recta y con buena señalización. A lo largo del recorrido hay áreas de descanso, estaciones de servicio y restaurantes sencillos con comida casera. La renta de autos en Cancún ofrece la libertad de elegir horarios, detenerse en miradores o desvíos hacia cenotes poco conocidos y disfrutar del viaje sin apuro.
Qué hacer en Bacalar y alrededores
Al llegar a Bacalar, las opciones de actividades giran en torno a la naturaleza y la relajación. El recorrido más popular es el paseo en lancha por la laguna, que suele incluir paradas en el Canal de los Piratas, el Cenote Negro y zonas de aguas poco profundas donde se puede nadar. También hay excursiones en kayak o paddleboard, una buena manera de disfrutar el silencio y los reflejos del agua al amanecer.
El Fuerte de San Felipe es otro punto imperdible. Desde sus murallas se obtiene una de las mejores vistas de la laguna y dentro se exhiben piezas históricas y mapas antiguos que cuentan la historia de los ataques piratas que sufrió la región. Muy cerca, el zócalo del pueblo concentra tiendas de artesanías, cafeterías y restaurantes donde probar especialidades como los tacos de pescado o los tamales de chipilín.
El Cenote Azul, ubicado a solo cinco minutos en auto del centro, es una parada clásica. Con más de 90 metros de profundidad, está rodeado de vegetación y cuenta con un restaurante donde se puede almorzar con vista al agua. Otro sitio cercano es Xul-Ha, una pequeña comunidad a orillas de la misma laguna que ofrece balnearios y cabañas para quienes prefieren un entorno aún más tranquilo.
Si el plan es quedarse varios días, Mahahual —a poco más de una hora de camino— complementa perfectamente la experiencia. Sus playas, menos concurridas que las de Cancún, son ideales para practicar snorkel o buceo. Además, desde Bacalar también se puede llegar fácilmente a Chetumal, la capital del estado, para visitar museos o realizar compras.



